El accidente me había dejado en silla de ruedas, había sido muy difícil mi proceso de recuperación porque económicamente me había destrozado el bolsillo y yo estaba en bancarrota, mis parientes contactaron a una editorial para vender mis proyectos literarios pero ninguna dio un peso por mi trabajo de vida,
Yo me enteré por el médico que mi situación ya no era simplemente la recuperación de el accidente sino que en realidad iba a quedar de por vida paralítico y además dañado de todos mis esfuerzos por llegar a una vejez libre de preocupaciones.
En realidad yo deseaba morir pero no tenía suficiente planeación aún para lograrlo.
Tal vez es que yo era un escritor solamente pero como artista era terrible: al sentir asco por mi vida tampoco sentía lo suficiente para terminar con mi existencia y eso era preocupante.
Un día estuve desde mi ventana observando todo lo que sucedía en la calle: pasaba la gente caminando sin notarme, en realidad yo era nadie y por eso poca gente se dignaba por lo menos a dirigirme una mirada y de vez en cuando algún perro se detenía a olfatearme y después de mirarme se retiraba.
Era tan triste mi situación que tenia que pasar las tardes viendo como un niño jugaba pelota con sus amigos y yo en realidad pensaba en dios, ese dios que se suponía era justo y justo eso, yo no merecía terminar mi vida de esa manera tan terrible ya que siempre di lo mejor de mi a todos ¿como era posible que yo estuviera ahí, mientras las nubes tan llenas de luz nublaban mi vista dejando pasar tanta luz del sol y a ratos me enceguecian y yo no tenia otra razón para existir en ese instante más que encontrar una cura a mi existencia.
Técnicamente morir sería mi mejor desicion pero de nuevo dios me había abandonado y yo seguía todo el tiempo en mi ventana viendo pasar mujeres , niñas, perros y sabía que para el mundo yo era una decoración que pronto debería ser retirada de la vista de los demás.
Un día, uno de mis amigos fue a llevarme un poco de dinero y un proyecto literario: me había conseguido un trabajo de escribir un libro acerca de la admiración que el mundo siente por un escritor y necesariamente tuve que aceptar ya que sin ello mis medicinas y mi alimento estaba en peligro.
¿Como podría yo escribir acerca de un escritor exitoso? si yo siendo escritor estaba muriendo en vida y la gente que me estaba pagando me estaba obligando a hablar bien sobre ello.
Es ridículo saber que el mundo se ríe de un escritor y al mismo tiempo paga uno para ser su bufón.
A principio pasaban los días y yo seguía en la ventana viendo pasar las estaciones del año, ya había contado una estación y mis intentos para escribir eran nulos: habia algo que odiaba más en la vida que estar paralítico y enfermo y era que me obligarán a escribir.
Un día un perro callejero peleaba con otro que era arrastrado del collar por su dueño y en realidad esas escenas no me hacían sentir el más mínimo interés para tener simpatía por el mundo que me escupía a la cara mientras me pedía que le hiciera reír y le entretuviera para aventarme unas monedas.
Yo observaba el mundo desde mi ventana y el aire caliente me trataba de decir que yo existía por mera casualidad como un objeto listo para ser devorado por las hormigas carnívoras en cuanto cayera de mi silla de ruedas y yo en realidad no sentía nada ya, caer o levantarme daba igual: cuando uno pierde el interés por vivir puede ver el mundo honestamente y no antes...había gente que seguramente pediría una parte de mi cuerpo para ser estudiada después de pasar a ser mi cuerpo una donación altruista para generaciones de médicos y así ellos encontrar vida para los vivos.
Los días pasaban y yo no escribía nada pero observaba a una niña caerse al tropezar con un desnivel en el piso de la calle: yo veía en cámara lenta como gritaba mientras caía y se raspaba las rodillas y acto seguido mucha sangre...mucho ruido..muchos gritos..mujeres, afuera gente y olor a alcohol, olor a personas..esa gente que no me ayuda, esa gente que crea el mundo al cual deseo dejar de pertenecer.
Me di por vencido para escribir mi primera hoja del libro y comenze a recordar mientras estaba en la ventana que mi abuelo me decía que a los escritores el mundo los tiene que matar o si no, ellos podrían matar al mundo..ese recuerdo despertó en mi el interés por destruir mi amor por la humanidad , ese supuesto grupo al que yo pertenezco y pensé que un escritor tiene el poder de parecer que nada hace , sin embargo entre menos hace más se llena de vivencias y eso era lo que estaba haciendo yo: me veía a mi mismo como el tapón de una gran piscina donde al irme yo por el orificio toda la humanidad vendría conmigo a ese lugar obscuro que es el olvidó de la muerte.
No se cuanto tenga que escribir pero no he escrito nada y entre menos escribo más entiendo que al escritor la humanidad le destruye urgentemente porque ha descubierto que tiene un arma en su poder: si el escritor se propone un día y comienza a reír, todo el mundo debería reí junto con él: si el escritor se propone llorar el mundo deberá llorar para él y eso parece ser lo que hace fantástico al escritor.
Yo no he vuelto a caminar y no escribo nada tampoco porque odio a la humanidad que me ve morir en esta cama y nadie hace nada por ayudarme ¿Quien podría contradecirme si yo pido morir hoy en casa?
Yo soy escritor y no escribo nada: destruyó la idea del respeto por el escritor que sirve de bufón: yo no soy el bufón del mundo ni el mundo será mi ejemplo a seguir nunca.
Hoy observo desde mi lecho de muerte , desde mi ventana los vidrios totalmente translúcidos, una mujer se ha acercado a mi para darme los buenos días y yo no tengo tiempo y por esa razón no tengo días ni noches ni amor ni desamor..yo voy a morir y el mundo será arrastrado por mi y nadie volverá a saber nada del mundo ni de sus esperanzas ni de nada que antes se haya escrito por un ser humano.
Ahí esta el tiempo de mi muerte ¿Cuál?¿cuando?¿ Quien me llama ? Si yo no escribo y no soy llamado por fallar o por intentarlo tampoco, yo no avanzo ni retrocedo y eso me hace importante para entender que el mundo no me ha conocido lo suficiente como para entender que soy un gran escritor y soy eterno, no me someto a nada con entendimiento humano y nunca lo haré.
Sugiero que el mundo se detenga a leerme porque será lo último que lean sobre mi y sobre ellos mismos.
FIN
"Desde mi ventana el atardecer"
Victor Alcázar
http://patternsandcicles.blogspot.com/2024/01/desde-mi-ventana-el-atardecer.html