Un día me desperté:
Soñe que la vida había amanecido,
Ya no había tristezas, ni penas, no había nada:
Me encontré conmigo mismo, en mi cuarto: era un espacio inmenso.
Pensé que todo el mundo me había abandonado porque no había voces ni llantos,
Solo yo, yo solo... ahí enfrente de mi estaba la vida.
No queda más que sonrreir sabiendo que ese silencio, esa noche, son todos esos seres que conozco y los que no conozco, observándome como amanece mi sonrrisa.
Víctor Alcázar
Solo yo
No hay comentarios:
Publicar un comentario